INTITUTO NACIONAL DE TRASTORNOS NEUROLÓGICOS Y ACCIDENTES CEREBROVASCULARES (NIH)

08 Junio 2015

Enfermedad de Parkinson, esperanza en la investigación*. Primero de cinco extractos de la información de dominio público revisado por el NINDS o los NIHs.

La enfermedad de Parkinson es un trastorno degenerativo del sistema nervioso central. Fue descrita por primera vez en 1817 por James Parkinson, un médico británico que publicó un artículo sobre lo que llamó “la parálisis temblorosa”. En este artículo, expuso los síntomas principales de la enfermedad que posteriormente llevaría su nombre.

Los investigadores creen que al menos 500.000 personas en los Estados Unidos padecen en la actualidad la enfermedad de Parkinson, aunque algunos cálculos indican que son mucho mayores. La sociedad paga un precio enorme por la enfermedad. Se calcula que el costo total para el país excede anualmente, los $ 6.000 millones. El riesgo de la enfermedad aumenta con la edad, por ello los analistas esperan que el impacto económico y en la salud pública de esta enfermedad aumente a medida que la población envejezca. La enfermedad de Parkinson se produce cuando las células nerviosas, o neuronas, en un área del cerebro conocida como sustancia nigra mueren o se dañan. Normalmente, estas neuronas producen una sustancia química importante en el cerebro, conocida como dopamina. Los estudios demuestran que la mayoría de los pacientes con Parkinson han perdido 60 a 80% o más de las células productoras de dopamina en la sustancia nigra, en el momento de aparición de los síntomas.

Estudios recientes han demostrado que las personas con Parkinson tienen también pérdida de las terminaciones nerviosas que producen el neurotransmisor epinefrina, estrechamente ligada con la dopamina. La epinefrina estrechamente relacionada con la dopamina, es el mensajero químico principal del sistema nervioso simpático, la parte del cerebro que controla muchas funciones automáticas del cuerpo, como el pulso y la presión arterial. La pérdida de norepinefrina puede llegar a explicar varias de las características no motoras vistas en la enfermedad de Parkinson, inclusive la fatiga y anormalidades relacionadas con la regulación de la presión arterial.

Los científicos han identificado muchas mutaciones genéticas asociadas con la enfermedad, y se han ligado, en forma provisoria, muchos más genes al trastorno. El estudio de los genes responsables, en los casos heredados de la enfermedad de Parkinson, puede ayudar a los investigadores a comprender, tanto los casos heredados, como los esporádicos. La mayoría de los investigadores cree que las exposiciones ambientales aumentan el riesgo de una persona de contraer la enfermedad. Aún en los casos familiares, la exposición a toxinas u otros factores ambientales puede influir sobre cuando aparecen los síntomas o cómo evoluciona la enfermedad. Los virus son otros de los posibles desencadenantes ambientales de la enfermedad y varias líneas de investigación sugieren que las mitocondrias pueden jugar un papel en el desarrollo de la enfermedad a través de un mecanismo llamado “estrés oxidativo”.

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*Institutos Nacionales de la Salud. Bethesda., Maryland 20892. Departamento de Salud y Servicios Humanos. Declaración de accesibilidad a la información. Publicación del NIH 07-039S. Revisado el 21 de Mayo de 2010. Preparado por Office of Communications and Public Liaison
Reproducción libre compaginada por el Dr. Carlos A. Barclay. Consultor Emérito

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